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martes, diciembre 27, 2005

Xmas, Bloody Xmas -Reload-

Nota Preliminar: Esta es la continuación de Xmas, Bloody Xmas; si te gusta (o no) esta serie de posts (estilo, forma, lo que sea) no olvides comentar para mejorar nuestro (porque este blog es tuyo, suyo (de él) y mío).

La cena se veía deliciosa, había "-jamón de pierna de cordero- - que noooo 'El Cordero' es el nombre de la tienda, es jamón de pierna y nada más- -ahh pero es que yo no sabía- - pues por eso te digo-" el jamón estaba muy rico, quien sabe de que animal habrá sido. Romeritos... no probé los romeritos ya que la textura del nopal no me agrada en mi paladar. El salmón que preparó mi padre estaba realmente delicioso. La ensalada de mi madre también estuvo sublime (sería sublime...). Las crepas este año dejaron mucho que desear. El bacalao... el bacalao se veía delicioso pero una vez servido comenzaba a despedir un olor tan nauseabundo que por poco dejo de comer durante dos años debido a la tremenda repugnancia que provocaba. -Como que el bacalao huele extraño- -pues dónde lo tenías guardado- -es de trucha de río-bajo- -lávatelo- -huele a ovo- y otras folklóricas expresiones tintinearon en el ambiente navideño de mi familia, siempre tan refinada. No probé ni un bocado (sin la pena porque a pesar de que se veía delicioso apestaba a muerto (o a ovo)).

Una vez que pasó el trauma del pescado podrido desfilaron los pasteles... bueno, sacaron dos pasteles. Uno que estaba cubierto de chocolate blanco se veía tan delicioso que se me escurría el antojo hasta por las manos, esperé pacientemente a que pasaran los voraces familiares, una de mis primas dejó caer la finísima y antiquísima reliquia servidora de pastel lo cual me tuvo sin cuidado. Llegó mi turno, así que me acerqué, tomé la reliquia y comencé el proceso de cortado. Noté que el pastel tenía consistencia esponjosa, pero firme... tan firme que puso resistencia así que presioné delicadamente y ... ¡crack! se rompió el mango de la reliquia dispensadora de pastel.

Tuve la delicadeza de dejar a un lado las piezas de porcelana que tenía en mi nano y para mi terrible sorpresa había sangre en mi dedo medio de la mano derecha (en mi segunda falange para ser precisos) así que para mis adentros pensé: tómalo con calma, no hagas una escena que arruine la apestosa cena. En ese instante pasó mi madre y le susurré: me he cortado el dedo, voy al baño. Una vez en el sanitario (siguiendo los sabios consejos médicos) dejé que el chorro de agua se llevara la sangre superficial pero... noté que había un delicado hilillo rojo que no cesaba, tomé el jabón y procedí a limpiar casi clínicamente la herida (eso sí, manteniendo siempre la calma) luego tomé un pedazo de papel higiénico e intenté aplicar la famosa técnica de la -hemostasia- (o sease apretar recio para cerrar la herida puesm!). Me sentí todo un galeno. La herida no cerró así que apliqué nuevamente la técnica. La herida se negaba a dejar de permitir el flujo de mis células rojas, blancas y demás componentes sanguíneos.

En esas hazamas estaba cuando llegó mi madre angustiadísima y por más que intenté hacerle entender que tenía todo bajo control se negó a marchar con su siempre amable abnegación maternal. -¿Te pido alcohol? o una curita- En ese momento noté que si no tomaba una acción inmediata terminaría haciendo un viaje a ciudad azotón, directo y sin escalas. -Tráeme mi coca (cola) me estoy mareando- Cuando volvió con mi oscuro líquido sentía yo fría mi cara y al verme al espejo noté mi cara glaseada (¡pálida puesm!) así que hice maniobras evasivas metiéndome a la recámara más próxima y recostándome en la cama para evitar más sangre (por experiencia sé que la cabeza tiende a ser muy sangrona). Llegó mi heróica madre con el alcohol y mis dos tías anfitrionas detrás para prestar los segundos socorros al pobre accidentado (o sease yo puesm!). -Te voy a traer una cebolla- Dijo mi alegre tía (para qué quiero una cebolla si lo que tengo es una hemorragia, pensé yo).

Volvió con la ultrafamosa cebolla e insistió durante un gran rato hasta que accedí a que me realizaran tan macabra "curación" ante los atónitos ojos de mi madre que no comprendía si se trataba de hacerme ensalada o magia chamán. Finalmente mi profunda herida quedó cubierta con la delicada y olorosa piel interna de la cebolla (por más que pensaba yo alguna explicación cuerda a un procedimiento tan poco ortodoxo no hallé ninguna y horas más tarde la Doctora me regañó por permitir tan salvaje proceso). Una vez realizada la "curacíon" ya hubo pasado lo peor, tomé aire y volví a la reunioncilla, aunque escuché que el chisme corrió mientras me encebollaban el dedulce (¡el dedo puesm!) en cuanto llegué todos fingieron demencia. No hubo más novedad excepto que probé mi tan ansiado pastel con cobertura de chocolate blanco y durante las horas siguientes me dediqué a hendirle el colmillo (¡a comerme puesm!) al pay de frutas rojas (los arándanos causaron furor entre los no iniciados) que estaba exquisito ya que las frutas estaban en su punto.

Las ya típicas preguntas respecto a mi carrera surgieron, por suerte este año todos parecían estar más informados que antes y después comenzaron las aventuras biológicas de cada uno de los comenzales (bueno, ni tanto, nadamas uno de mis tíos conoce a un físico-matemático que hizo especialidad en biología marina porque siempre le ha gustado andar libre por los prados (desnudo comentaron después y de ahi se cambió el tema) pero es feliz ahora en su estación de investigación en algún lugar del mar de Cortés).

Comenzaron a marcharse algunos y quedamos unos pocos en una reunioncilla más íntima. Todo tranquilo y amenizado por las tan peculiares aventuras de mi primo Chacho en Mérida (parece que esos Yucatecos o son idiotas o saben divertir al foráneo compatriota [digo esto sin ánimos de ofender a tan amenos cohabitantes, sino como mera referencia de las experiencias ajenas que escuché).

Luego de un momento más de charlas y bebidas nos cortamos para poder descansar y estar listos para el día siguiente. Hasta aquí llega la aventura de Xmas, Bloody Xmas; pero no es el fin de las anécdotas navideñas. Al día siguiente (25-dic) se realizó la tradicional comida navideña en mi (todavía) casa donde conocí a una bióloga (ecóloga puesm!) a quien le parecieron muy interesantes mis escasas experiencias en este asunto de la biología. También hubo una gran variedad de platillos, pero eso... es otra historia y antes de relatarla he de hacer un anuncio: Blogguito te desea Feliz Navidad.



So this is Xmas
And what have you done
(...)
And so this is Xmas
I hope you have fun
The near and the dear one
The old and the young
A very Merry Xmas
(...)
And so this is Xmas
For weak and for strong
For rich and the poor ones
The world is so wrong
And so happy Xmas
For black and for white
For yellow and red ones
Let's stop all the fight
A very Merry Xmas
And a happy New Year
Let's hope it's a good one
Without any fear
[John Lennon, Merry Xmas (War Is Over)]

1 comentario:

Princesa de Rod dijo...

Llegué aquí por un botón de "LEE" que vi en un blog; me gustó mucho este blogsito y volveré por estos rumbos.

Respecto a lo del escrito sobre leer, me parece muy interesante, por lo general yo leo unos 6 libros al año, a veces más, depende las ocupaciones que tenga y lo extenso de los libros; para mí es preferible leer un libro antes que ver la película, por ejemplo ahorita estoy terminando el Conde de Montecristo, y todas las personas me dicen "¡Ay! ¿Para qué lees tanto? Mejor ve la película" Pero definitivamente no, ya he tenido varias decepciones por leer un libro y después ver la película, y luego resulta que le cambian todo, y como que no, definitvamente siempre he tenido el vicio de leer.

¡Ooops! Me extendí un poquito, me voy y espero volver pronto por aquí.